Reflejos de la Realidad Económica: ¿Aumento de la Pobreza o Revelación de la Oculta?
La economía de Bolivia se encuentra en un momento crítico, donde la intersección entre la producción, el crecimiento demográfico y los precios refleja una alarmante realidad social. Desde 2018, el desempeño económico, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), ha mostrado un estancamiento estructural. La proyección para 2026 es negativa, con un -3,6%, lo que indica que el PIB en comparación con 2018 será un 1,56% menor.
Por otro lado, el Censo de Población y Vivienda de 2024 señala una tasa de crecimiento poblacional que, al proyectarse, prevé que en 2026 la población ascienda a 102,08, un incremento del 8,13% respecto a 2018. Esta discrepancia entre un decreciente PIB y un crecimiento poblacional trae consigo una conclusión contundente: el PIB per cápita de 2026 será un 8,97% inferior al de 2018, reflejando una significativa pérdida de riqueza por habitante.
La reducción del ingreso per cápita no es un dato aislado, sino que tiene consecuencias tangibles. Según informes de la Fundación Jubileo, alrededor de 6 millones de bolivianos se encuentran en situación de pobreza, y esta cifra podría aumentar rápidamente dado el riesgo que enfrenta un amplio sector de la clase media.
Este fenómeno se ve agravado por la pérdida de poder adquisitivo que ha alcanzado un 37,24% en los últimos tres años. La inflación, alimentada por restricciones cambiarias y la escasez de divisas, ha impactado negativamente en los salarios reales. Sin embargo, surge la cuestión de cuántos de estos nuevos pobres se deben a un deterioro real de sus condiciones de vida y cuántos son resultado del desmantelamiento de precios artificialmente mantenidos.
Durante más de diez años, la estabilidad social en Bolivia se mantuvo mediante un sistema de precios controlados, donde los subsidios a los hidrocarburos y un tipo de cambio nominal fijo actuaron como un colchón fiscal y comercial. Sin embargo, esta estrategia ocultó el costo real de tales distorsiones, que ahora se hacen evidentes.
Desde la perspectiva de la economía neoclásica, los controles de precios y subsidios no eliminan los costos; simplemente los desplazan en el tiempo, provocando déficits fiscales y mercados informales. Cuando las reservas internacionales disminuyen, el Estado se ve incapaz de sostener los subsidios, lo que da inicio a un doloroso ajuste de precios hacia su valor real.