El Ritual de la Waxt’a: Ofrendas a la Pachamama en Agosto
En las ciudades de La Paz y El Alto, el aire se llena de la fragancia del incienso y el copal, mientras los puestos de venta se adornan con hojas de coca, figuras de azúcar y lanas de colores. Los amautas y chifleras comienzan a armar las waxt’as, mesas rituales que se preparan en agosto, un mes sagrado en el que se ofrece a la Pachamama, la Madre Tierra, alimentos y agradecimientos.
Durante este periodo, miles de familias se dedican a la creación de estas mesas con la esperanza de atraer salud, trabajo y protección. Los expertos en rituales coinciden en que cada elemento usado en la waxt’a posee un significado profundo, representando historias y deseos que fortalecen la conexión entre los pueblos andinos y la naturaleza.
La Agencia Boliviana de Información (ABI) realizó un recorrido por zonas clave de La Paz, como las calles Santa Cruz y Max Paredes, así como la plaza Ballivián en El Alto, y pudo observar que muchos ya están encargando sus mesas. Una chiflera anónima confirma que es un momento esperado: “Ya están llevando las mesitas para agosto, para que les vaya bien. En esta fecha se abre la boca de la tierra”.
Entre los puestos, Margarita, una chiflera de la calle Santa Cruz, ofrece waxt’as a precios que varían de Bs 150 a Bs 1.000. Resalta que un componente esencial de estas ofrendas es el sullu, que simboliza vida y protección. “La Pachamama tiene hambre, hay que alimentarla en agosto con todo cariño”, recalca.
El investigador Richard Mujica y el yatiri Adelio Laura han documentado el significado de cada elemento en las mesas de ofrenda. Por ejemplo, el papel blanco que envuelve la waxt’a representa pureza, mientras que la lana de llama atrae prosperidad. Elementos como el incienso y el copal purifican el ambiente y conectan a los participantes con lo sagrado.
Asimismo, se menciona que el sullu, junto a otros ingredientes como el vino y la cerveza, busca generar un lazo de reciprocidad con la Pachamama, simbolizando gratitud y unión con la naturaleza. En el mes de agosto, es habitual alimentar a la Madre Tierra en diversas fases, siendo este ritual una práctica que revitaliza la relación ancestral entre el hombre y su entorno.
La tradición también indica que las cenizas de las ofrendas deben ser devueltas a la tierra, enterrándolas en una planta, lo que simboliza un ciclo de vida y respeto hacia la Pachamama. Desde ya, la gente se prepara para este encuentro sagrado con fe y devoción, haciendo de agosto un mes significativo en el calendario andino.