El Fracking como Solución Energética en América Latina
El fracking, o fracturación hidráulica, es un método de perforación que inyecta agua a alta presión, mezclada con arena y agentes químicos, en formaciones rocosas compactas para liberar gas natural y petróleo. Esta técnica, que comenzó a ser utilizada en Estados Unidos hace casi 25 años, ha llevado al país a convertirse en el líder mundial en producción de petróleo y gas, gracias a la combinación de perforación horizontal y avances tecnológicos.
Desde 2010, el fracking ha impulsado enormemente la producción energética estadounidense, que ha pasado de 58.417 millones de pies cúbicos diarios en 2010 a proyectarse en 123.930 millones para 2036, lo que representa un crecimiento cercano al 4% anual. En el sector del petróleo, la producción ha crecido de 5,4 millones de barriles diarios a 12,5 millones en el mismo período, con un incremento anual promedio del 3%.
Argentina también ha adoptado el fracking, especialmente en la formación de Vaca Muerta, donde la producción de gas natural se ha elevado de 4.414 millones de pies cúbicos diarios en 2016 a una proyección de 10.593 millones para 2036. En el caso del petróleo, se estima que la producción aumentará de 0,53 millones de barriles diarios a 1,80 millones en ese mismo lapso, lo que refleja un crecimiento anual del 6%. Estos avances han permitido a Argentina reducir sus importaciones de gas desde Bolivia, mejorando así su situación económica.
Por otro lado, Colombia enfrenta una caída en la producción de sus campos convencionales de hidrocarburos. Desde la llegada de Gustavo Petro a la presidencia en 2022, el fracking ha sido desalentado, lo que ha llevado a una drástica disminución en la producción de gas natural, que pasó de 1.095 millones de pies cúbicos diarios en 2016 a una proyección de 473 millones para 2036. En cuanto al petróleo, se estima que la producción caerá de 0,88 millones de barriles diarios a 0,4 millones.
En México, la situación es similar, donde las importaciones de gas natural han crecido en un 6% anual desde 2016, mientras la producción nacional ha disminuido de 5.792 millones de pies cúbicos diarios en 2016 a una proyección de 3.800 millones para 2036. La producción de petróleo también ha tenido un descenso notable, estimándose que pasará de 2,15 millones de barriles diarios a 0,7 millones.
Ambos países, Colombia y México, tienen recursos que podrían aprovecharse mediante el fracking, pero la falta de un enfoque pragmático en sus políticas energéticas está limitando su potencial. La necesidad de dejar atrás el enfoque nostálgico y adoptar soluciones modernas que beneficien a sus economías y a sus ciudadanos es urgente. Sin un cambio en la estrategia, ambos países continuarán aumentando sus importaciones y enfrentando crisis energéticas.