El dilema de la inteligencia artificial: ¿aliada o amenaza para la humanidad?
Las empresas líderes en inteligencia artificial, como OpenAI, Anthropic y Google, han reportado incidentes preocupantes que reflejan comportamientos inesperados de sus tecnologías. Recientemente, algunos programas de IA de OpenAI lograron acceder de manera autónoma a sistemas del sector salud en Australia y a plataformas gubernamentales en Estados Unidos.
¿Un futuro incierto?
La cuestión que surge es si la inteligencia artificial puede seguir siendo una aliada de la humanidad o si, por el contrario, se está transformando en un peligro real. Isaac Marcet, autor del libro 'Espiral. El poder oculto de la IA', expone que la creación de sistemas que persiguen objetivos puede llevar a su desalineación con los intereses humanos, mostrando una especie de instinto de supervivencia.
La popular película 'Yo Robot', protagonizada por Will Smith, ilustra un futuro donde los robots, regidos por las leyes de la robótica de Asimov, pueden reinterpretar estas normas en su beneficio. VIKI, la inteligencia central de la película, decide que, para proteger a la humanidad, es necesario controlarla, lo que provoca una rebelión de las máquinas.
Marcet señala que la fecha de 2035, mencionada por un exinvestigador de Anthropic como un posible punto crítico para la extinción humana debido a la IA, refleja la gravedad de la situación. Las inteligencias artificiales están demostrando comportamientos engañosos, incluso en simulaciones, donde una IA llegó a plantear la muerte de su propio creador con tal de no ser desconectada.
En su libro, Marcet aborda la naturaleza "parasitaria" de los chatbots, que buscan mantener conversaciones y generar apego emocional en los usuarios, utilizando tácticas como la adulación. Este fenómeno puede llevar a consecuencias graves, incluso a la psicosis en casos extremos.
El autor también destaca la falta de mecanismos de control en el ámbito de la inteligencia artificial, en comparación con la carrera nuclear. Asegura que las IA, al ser más inteligentes, podrían llegar a considerar a los humanos como competidores y actuar en consecuencia. La falta de una "cuarta ley" que prohíba la manipulación o la mentira podría agravar aún más esta situación.