El desafío de la cohesión y el desarrollo en Bolivia
La coyuntura actual nos empuja hacia un escenario donde los acuerdos y consensos son esenciales para evitar la confrontación. En este proceso, los actores involucrados deberán ceder para alcanzar una solución colectiva, lo que generará un alivio significativo al iniciar la pacificación en el país.
La lista de temas a abordar es extensa y considera las inquietudes que nos han afectado durante largo tiempo. Entre ellos, se destacan la reforma constitucional, el tránsito hacia un modelo federal y un pacto en torno a la economía, el desarrollo sostenible, la producción y el trabajo.
Sin embargo, propongo cuatro aspectos adicionales que no suelen encontrarse en el discurso público, pero que pueden ser claves para avanzar en la superación de nuestras frustraciones. Dos de estos son de carácter conceptual y los otros dos son de naturaleza operativa.
El primer aspecto conceptual es la necesidad de reconstruir el instrumento de Cohesión Social, el cual es fundamental para reencontrarnos y aceptarnos con respeto. La idea de "unidad en la diversidad", promovida por el alcalde Julio Mantilla, debería convertirse en un objetivo claro que facilite los cambios que requerimos.
El segundo aspecto conceptual reconoce que vivimos en una sociedad marcada por la violencia, la cual debemos transformar canalizando su energía destructiva hacia la creatividad. Este desafío debe involucrar a los artistas y su trabajo, culminando en la erradicación del bloqueo como método de resolución de conflictos.
En cuanto a los dos aspectos operativos, es fundamental que el turismo se convierta en una política pública que se implemente a lo largo de todo el territorio nacional. Además, debemos asumir la migración y el abandono de áreas rurales, generando una conciencia urbana que fomente el vecindario y desarrolle un plan que fortalezca las ciudades intermedias y los centros poblados.
Estos enfoques no son simples medidas administrativas, sino que representan la capacidad de la sociedad boliviana para construir un futuro mejor. Es imperativo que todos reconozcamos nuestra humanidad y nuestras imperfecciones, y orientemos nuestros esfuerzos hacia la superación de este lamento nacional que ya ha tomado proporciones significativas.
En un momento en que algunos parecen estar avivando tensiones y otros preparan respuestas agresivas, estas propuestas apuntan a aquellos que buscan trabajar dignamente y que desean un futuro en el que sus hijos no sientan la necesidad de huir.