Crisis política a raíz del atentado contra Nadia Beller
El atentado contra Nadia Beller ha generado una severa crisis política que afecta directamente al círculo cercano del presidente Rodrigo Paz. Según el periodista Raúl Peñaranda, director de Brújula Digital, la relación entre el presidente y su asesor Fernando Cerimedo es central en este escándalo.
Peñaranda reveló que ya había habido denuncias previas de agresiones contra Beller, señalando que el 10 de julio, Cerimedo fue acusado de haberla agredido físicamente. Se afirma que, tras la denuncia, la Policía se presentó en una vivienda en la zona Sur de La Paz, pero no pudieron ingresar debido a que Cerimedo, supuestamente, llamó a altos funcionarios del Gobierno, lo que llevó a los efectivos a retirarse sin poder actuar.
Un caso de gravedad política
El periodista criticó que, a pesar de estar informado sobre las acusaciones de violencia contra su asesor, el presidente Paz permitió que Cerimedo continuara en su equipo. Este hecho plantea serias dudas sobre el conocimiento del mandatario respecto a la conducta de su colaborador y por qué permitió su permanencia en el cargo.
La situación se intensificó tras el ataque a Beller, quien recibió tres disparos y cuya denuncia llevó a la aprehensión de Cerimedo, quien presuntamente intentaba abandonar el país. Peñaranda enfatizó que Cerimedo sigue siendo un sospechoso y que la investigación deberá esclarecer los hechos y responsabilidades correspondientes.
El caso plantea interrogantes sobre si el ataque fue resultado de un conflicto personal o si Beller poseía información sobre posibles irregularidades. Para Peñaranda, este escándalo es uno de los más significativos que enfrenta la administración de Paz, ya que no solo involucra un atentado, sino también la relación entre el presidente y su asesor.
"Este es el más grande escándalo que hemos tenido en el gobierno en estos meses", afirmó Peñaranda, sugiriendo que la situación podría derivar en una crisis política aún mayor para el presidente Paz.
El caso también deja en evidencia la falta de claridad sobre el financiamiento y las funciones de Cerimedo, así como su ascenso a una posición de influencia en un gobierno que se presenta como centrista, frente a sus afinidades con la extrema derecha.