Chile implementa reforma constitucional para combatir el crimen organizado
El Gobierno chileno, liderado por el presidente José Antonio Kast, ha presentado al Senado una reforma constitucional urgente que establece un nuevo estado de excepción para luchar contra el crimen organizado. Esta iniciativa se enmarca dentro de la Agenda contra el Crimen Organizado y el Terrorismo (ACOT).
La propuesta incluye ocho cambios a la Constitución y debe ser discutida en un plazo de 15 días. Según el proyecto, el presidente podrá decretar el estado de excepción ante una amenaza grave a la seguridad pública, con una duración de hasta 120 días, prorrogable una vez por el mismo período, siempre con la aprobación del Congreso.
En las áreas donde se aplique este nuevo estado, se designará a un Oficial General que dependerá directamente del Jefe de Estado. Durante este tiempo, el Gobierno podrá restringir libertades personales, como la de movimiento y de reunión, y tendrá la capacidad de realizar registros y requisiciones de bienes.
Actualmente, existe un estado de excepción en cuatro provincias de las regiones Araucanía y Biobío, extendido por el Congreso desde 2022 debido a situaciones de violencia recurrentes. Esta figura permite que las Fuerzas Armadas actúen en el control del orden público con mayores recursos y autoridad.
Además, la reforma establece restricciones para aquellos condenados por delitos relacionados con el crimen organizado, quienes no podrán ocupar cargos públicos de forma perpetua ni acceder a beneficios penitenciarios durante 15 años. También se contempla la creación de registros de organizaciones criminales, cuya regulación se definirá en una ley futura.
El presidente podrá declarar a ciertas agrupaciones como organizaciones terroristas o del crimen organizado, previa evaluación del Ministerio Público o del Consejo de Seguridad Nacional. Esta calificación deberá ser aprobada por el Senado en sesión secreta y con el voto favorable de dos tercios de sus miembros.
A diferencia de otros países de la región como Bolivia y Perú, Chile no es un productor de droga, sino que se ha convertido en un destino y una plataforma de distribución hacia Asia, Europa y Estados Unidos debido a sus puertos. El aumento del crimen organizado ha generado preocupaciones considerables en el gobierno chileno en los últimos años.
El crimen organizado se ha asentado en el país suramericano a través de diversos negocios ilegales, transformándose en una de las principales preocupaciones del Ejecutivo.