Triciclos eléctricos: una solución innovadora ante la acumulación de basura en La Habana
En La Habana, los triciclos eléctricos han transformado el paisaje urbano, y recientemente han comenzado a desempeñar un papel crucial en la recolección de basura, especialmente en áreas afectadas por la crisis energética. Este proyecto, que cuenta con unos 15 triciclos, es parte del desarrollo local denominado El Rampeño, que opera en el Vedado.
Desde julio, estos vehículos realizan la recolección de desechos en dos turnos diarios: a las 08:00 y a las 20:00 horas. Su labor se concentra en recolectar basura de restaurantes, tiendas y lugares emblemáticos como el Hotel Nacional de Cuba. El coste del servicio en las viviendas es de 100 pesos, equivalente a aproximadamente 12 centavos de dólar en el mercado informal.
Yasier Hernández, el líder del proyecto, señala que El Rampeño combina inversión privada y tecnología sostenible para responder a una necesidad crítica de la comunidad. La quema de basura es un problema, sobre todo por la ineficiencia de los servicios públicos estatales, que se ven limitados por la falta de combustible.
La iniciativa, que tiene un equipo de 40 trabajadores, incluye una estación de carga equipada con 60 paneles solares y una batería de respaldo de 40 kilovatios, diseñada para garantizar energía a los triciclos durante los prolongados apagones que enfrenta la ciudad.
Un emprendimiento con impacto social
El Rampeño no solo se dedica a la recolección de residuos, sino que también ha creado oportunidades de empleo para personas que han tenido que adaptarse a la crisis económica. Ana Román, de 58 años, es un ejemplo de ello; antes se dedicaba al alquiler de habitaciones, y ahora ayuda a los conductores de los triciclos. Ella describe su trabajo como "duro y sacrificado", pero resalta el agradecimiento de los vecinos por su esfuerzo.
La acumulación de basura es un problema histórico en La Habana, con el Gobierno reconociendo que menos del 40% de los vehículos de recolección están operativos. Esto resulta en la generación de aproximadamente 30.000 metros cúbicos de desechos sólidos cada día, lo que contribuye a la propagación de enfermedades como el dengue y chikunguña, que han dejado miles de infectados en los últimos años.