Acusan a cinco personas en Taiwán por ataque a humorista crítico con China
La Fiscalía del Distrito de Nuevo Taipéi, en Taiwán, ha presentado cargos contra cinco personas por un ataque deliberado a un humorista que critica al gobierno de Pekín. Este acto fue supuestamente orquestado por un individuo de China, quien les pagó para que dejaran al comediante, Huang Yi-hao, en estado de hospitalización.
Los acusados enfrentan una pena que puede oscilar entre dos años y siete meses hasta cinco años y seis meses de prisión, por delitos que incluyen la tentativa de lesiones graves y el uso ilegal de datos personales, según el comunicado de la fiscalía.
El ataque se produjo el mes pasado, cuando Huang fue embestido por un vehículo. De acuerdo con las autoridades, el individuo de China, identificado como 'K', habría pagado a uno de los acusados para que llevaran a cabo la acción, que pretendía evitar que Huang pudiera realizar una presentación programada para el 20 de septiembre.
La fiscalía taiwanesa denunció que los detenidos colaboraron con "fuerzas hostiles del exterior" para intentar generar un ambiente de miedo entre la población de la isla. En su comunicado, enfatizaron que estos actos no solo atentan contra los derechos individuales, sino que también representan una amenaza para la seguridad nacional.
A través de su cuenta de Facebook, Huang comentó que su único "delito" fue criticar al presidente chino, Xi Jinping, durante una actuación, lo que provocó que le arrojaran excremento y lo atropellaran intencionalmente. Huang cuestionó cómo se podría mantener la libertad de expresión en Taiwán si el Partido Comunista Chino llegara a tener control sobre la isla.
El Consejo de Asuntos Continentales de Taiwán también se pronunció al respecto, asegurando que el gobierno tomará medidas contra quienes, bajo instrucciones del PCCh, participen en actos de represión transnacional en la isla. Denunciaron que el partido no tolera críticas ni dentro ni fuera de China, utilizando tácticas violentas para silenciar a los opositores.
Las tensiones entre Taiwán y China son evidentes, ya que Pekín considera a Taiwán como parte de su territorio. El gobierno taiwanés, por su parte, defiende que son sus 23 millones de habitantes quienes deben decidir su futuro político, rechazando cualquier intento de control por parte de China.