Incrementa la demanda por un mejor servicio de internet mientras el Gobierno apoya a Starlink
El presidente Rodrigo Paz ha decidido apostar por el internet satelital privado como una forma de mejorar la conectividad en Bolivia. Esta decisión se da en un contexto donde los usuarios han manifestado su descontento con el servicio actual de internet, lo que se ha evidenciado en las redes sociales.
Este martes, el Gobierno firmó convenios con los alcaldes de 85 municipios en el departamento de La Paz para la instalación de antenas de Starlink, la empresa de Elon Musk, en escuelas de educación pública. Esta medida es parte del programa Aula Conectada, que tiene como objetivo facilitar el acceso a internet, especialmente en áreas rurales.
Paz destacó que "conectar es descentralizar" durante la firma de los acuerdos, enfatizando que la conectividad permitirá a las regiones participar más activamente en la toma de decisiones educativas y formar recursos humanos ajustados a sus exigencias productivas.
El plan inicial contempla una fase piloto entre 2026 y 2027, con la posibilidad de expansión hasta 2030. Se prevé la instalación de alrededor de 4.000 antenas en el país, aunque algunas fuentes estiman que la cifra podría alcanzar entre 4.500 y 4.700. También se contempla la capacitación de docentes y un período inicial gratuito de servicio de internet.
Críticas y desafíos del nuevo servicio
Aunque la iniciativa busca abordar los problemas de conectividad en regiones distantes, las críticas se extienden más allá de la cobertura, tocando temas como la estabilidad del servicio, la velocidad de conexión y el costo que deben asumir los usuarios, especialmente en áreas urbanas como La Paz y Santa Cruz.
Las quejas en las redes sociales reflejan un descontento generalizado, aunque no son suficientes para evaluar la situación de manera precisa. Para comprender cabalmente el problema, se requiere información comparativa sobre interrupciones, velocidades y cobertura, que hasta ahora no ha sido proporcionada por la ATT.
La opción de Starlink, que se basa en una red de satélites, podría ser beneficiosa en lugares donde las conexiones tradicionales son escasas. Sin embargo, su implementación en escuelas no resuelve automáticamente las dificultades de aquellas personas que dependen del internet en sus hogares y negocios.
El reto para el Gobierno será demostrar que esta nueva infraestructura efectivamente mejora el acceso a internet y contribuye al aprendizaje, además de asegurar que el programa sea sostenible una vez que finalice el período de gratuidad. Según el Ministerio de Educación, los municipios asumirán responsabilidades en la custodia de los equipos y, tras los primeros dos años, también en el costo del servicio y su mantenimiento.
La decisión de optar por Starlink, una firma privada con vínculos a intereses geoestratégicos de Estados Unidos, abre oportunidades para las escuelas rurales. Sin embargo, el reclamo de los usuarios exige que la conectividad no sea solo una promesa, sino que se traduzca en un servicio de calidad, accesible y estable para toda la población.