Descubriendo el impacto de la cena temprana en el sueño y la salud
Recientemente, se ha vuelto popular en TikTok una práctica conocida como "cena temprana" o "early bird dinner", que propone realizar la última comida del día entre las 17:00 y 18:00 horas. Esta estrategia busca dejar un espacio considerable antes de ir a dormir, supuestamente para optimizar la calidad del sueño y el bienestar del organismo.
Aunque esta idea no es completamente nueva, ha cobrado fuerza gracias a testimonios en redes sociales de personas que afirman haber experimentado mejoras en su descanso, así como en la reducción de problemas como el reflujo, y un incremento en sus niveles de energía al día siguiente. Sin embargo, la comunidad científica ha empezado a investigar si esta práctica realmente aporta beneficios tangibles.
Un estudio de 2021 reveló que las personas que cenaban alrededor de las 18:00 horas mostraban un mejor control de glucosa en sangre y mayor eficacia en el uso de carbohidratos y grasas como energía, en comparación con aquellos que cenaban más tarde, cerca de las 21:00 horas.
Otra investigación reciente, llevada a cabo en 2023, indicó que cenar después de las 21:00 incrementa en un 28% el riesgo de padecer enfermedades cerebrovasculares, en contraste con quienes realizan su última comida antes de las 20:00. También se identificó una correlación entre retrasar la primera comida del día y un mayor peligro de problemas cardiovasculares.
Los especialistas advierten que comer tarde puede perturbar el ciclo natural del cuerpo, ya que este comienza a prepararse para el descanso en la noche. Consumir alimentos cercanos a la hora de dormir puede complicar la digestión y perjudicar la calidad del sueño.
Además de cenar temprano, se sugieren otras estrategias para dormir mejor: mantener el dormitorio en un ambiente fresco, oscuro y silencioso, limitar el uso de dispositivos electrónicos al menos 30 minutos antes de acostarse, y realizar ejercicios regularmente, evitando rutinas intensas justo antes de dormir.