El 95% del oro en Bolivia proviene de cooperativas, según Fundación Jubileo
La Fundación Jubileo ha presentado un estudio que destaca el crecimiento de las cooperativas mineras en Bolivia, las cuales han extraído el 95 % del oro en los últimos 18 años, generando ingresos muy limitados para el Estado a pesar del alto valor de producción.
Desde 2010, el sector cooperativo minero ha experimentado un notable crecimiento gracias al incremento en el precio del oro. Actualmente, se cuentan 1.406 cooperativas dedicadas a la extracción de este metal precioso en el país, de un total de 2.077 registradas en el Viceministerio de Cooperativas Mineras.
La actividad minera se concentra principalmente en el norte del departamento de La Paz, donde aproximadamente 60.000 socios operan. Las cooperativas varían en tamaño; algunas están asociadas a empresas privadas, mientras que otras son grupos pequeños compuestos por menos de 20 personas que trabajan en condiciones difíciles y utilizan mercurio.
El informe revela que entre los años 2006 y 2024, el valor total del oro extraído alcanzó los 20.749 millones de dólares. Sin embargo, los aportes al Estado en términos de impuestos y regalías apenas sobrepasan los 400 millones de dólares, lo que representa un ingreso muy bajo en comparación con las ganancias de los productores.
En 2022, la extracción de oro alcanzó un récord de 54 toneladas, con un valor comercial superior a los 3.000 millones de dólares. En contraste, la Corporación Minera de Bolivia (Comibol) solo aportó el 0,06 % de la producción total, mientras que las empresas privadas lograron el 5 %.
Las condiciones legales actuales favorecen a las cooperativas, que no están sujetas al Impuesto a las Utilidades, obligatorio para las empresas privadas. Además, se benefician de una regalía efectiva de entre el 2 % y el 2,5 %, significativamente inferior al 7 % que deben pagar otras operaciones mineras.
El informe también hace hincapié en los efectos ambientales adversos que genera el uso de sustancias químicas en la minería, así como el escaso retorno económico para las regiones productoras, lo que plantea un dilema sobre el desarrollo sustentable en el país.