Impacto reducido de la eliminación del subsidio al diésel en el transporte público
La eliminación de la subvención al diésel, implementada recientemente, ha generado preocupación en algunos sectores. Sin embargo, información proporcionada por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) indica que alrededor del 80,3% del transporte público no depende de este combustible, ya que utiliza gasolina o gas natural vehicular (GNV).
En total, el parque automotor del servicio público en Bolivia consta de 202.182 vehículos. De ellos, 39.880 funcionan únicamente con diésel, representando el 19,7% del total. Por otro lado, 67.815 utilizan únicamente gasolina (33,5%), 29.290 son exclusivamente de GNV (14,5%) y 65.197 emplean una combinación de GNV y gasolina (32,2%).
El ministro de la Presidencia, Fernando Aramayo Carrasco, en una conferencia de prensa, subrayó que esta medida busca frenar el contrabando y la corrupción asociados al diésel, así como terminar con el derroche de recursos económicos que ha afectado al país durante más de dos décadas.
Beneficios del GNV y cifras del parque automotor
Las estadísticas muestran que casi la mitad del transporte público en Bolivia (46,7%) ya utiliza gas natural vehicular, que sigue siendo subvencionado y se distribuye sin problemas. En total, 94.487 vehículos de servicio público son aptos para operar con GNV, de los cuales 29.290 lo utilizan exclusivamente y 65.197 combinan GNV con gasolina.
Según los datos disponibles, a finales de 2025, el parque automotor en Bolivia contaba con 2.672.176 vehículos, de los cuales solo 129.148 pertenecían al servicio público, lo que equivale a un 4,8% del total. En contraste, el 93,7% de los vehículos (2.503.680) son automóviles particulares que se beneficiaban del subsidio al combustible, beneficiando desproporcionadamente a sectores de ingresos altos.
Este mecanismo tuvo una función económica y social, pero también generó distorsiones muy crecientes. Más del 50% del beneficio de este precio diferenciado llegaba a sectores de ingresos altos y solo cerca del 7% beneficiaba a hogares pobres, explicó el ministro Aramayo.
La eliminación del subsidio al diésel se considera un paso crucial para la estabilidad económica de Bolivia. El gobierno nacional, que enfrenta un gasto anual de 2.600 millones de dólares, planea destinar esos recursos a la construcción de infraestructuras como carreteras, hospitales y escuelas, generando así un impacto positivo en la sociedad.