Crisis de combustible afecta la producción agrícola y el transporte en Bolivia
La falta de diésel y gasolina en Bolivia se ha convertido en un serio obstáculo no solo para los conductores, sino también para la economía en general. Este problema se ha manifestado en largas filas de vehículos en los surtidores, afectando el transporte de productos y la disponibilidad de buses, lo que encarece el costo del transporte de carga y pasajeros.
Particularmente en Santa Cruz, donde los agricultores están en plena cosecha de invierno, la escasez de diésel está complicando las tareas agrícolas. Productores en Cuatro Cañadas han informado que esta situación está retrasando la recolección de cultivos como trigo, sorgo y girasol, especialmente debido a las fuertes ráfagas de viento que están dañando los cultivos y aumentando el riesgo de pérdidas si no se cosechan a tiempo.
Óscar Alberto Arnez, expresidente de la Confederación Nacional de Cañeros de Bolivia (Concabol), indicó que la zafra actual presenta un avance del 25%, cuando normalmente debería estar por encima del 50% en esta época del año. Arnez advirtió que de continuar así, la cosecha podría extenderse hasta finales de año o incluso principios de 2027, un escenario inédito que podría llevar a los productores a reducir las siembras en el futuro debido a la posibilidad de perder cosechas por lluvias.
La Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) también ha expresado su preocupación, señalando que aproximadamente 950.000 hectáreas están listas para la cosecha. La falta de acceso al diésel ha causado un desfase del 10% en la recolección, y el sector requiere alrededor de 70 millones de litros de diésel para cumplir con sus necesidades, generando un impacto económico que podría superar los $us 1.000 millones.
En cuanto al transporte, la situación no es menos alarmante. En las cercanías de la terminal de buses Bimodal, las colas de buses que atienden rutas nacionales e internacionales han congestinado las calles, obligando a los conductores a esperar durante horas para poder cargar combustible. Jorge Ruiz, un conductor que espera cargar 500 litros de diésel, comentó que antes podía hacer de dos a tres viajes semanales, pero ahora solo puede realizar uno debido a la falta de combustible, lo que ha llevado a un aumento en los precios de los pasajes.
José, otro transportista, mencionó que sus viajes a Buenos Aires se han reducido de seis a tres por mes, enfrentando situaciones adversas como dormir en el bus y esperar días para conseguir diésel, lo que a su vez repercute en el costo del pasaje que ha incrementado significativamente.
Los dirigentes del transporte interdepartamental informaron que alrededor del 80% de los buses se encuentran en fila para obtener diésel, limitando la operación regular de solo el 20% a 30% de las unidades disponibles. Esto no solo afecta la frecuencia de los viajes, sino que también genera pérdidas económicas para las empresas de transporte que deben seguir cubriendo costos operativos sin poder generar ingresos suficientes.
Desde Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) se argumenta que el problema no es solo la falta de combustible, sino que también responde a problemas logísticos y una demanda elevada. El presidente de YPFB, Sebastián Daroca, aseveró que existen volúmenes suficientes de combustible en sus instalaciones y anunció que se están haciendo esfuerzos para mejorar la distribución del diésel.
Frente a esta crisis, el presidente Rodrigo Paz reconoció que la situación es un gran dolor de cabeza y prometió trabajar para resolver los problemas de abastecimiento de combustible, enfrentando con determinación a quienes podrían estar dificultando la normalización del suministro.