Cuestionamientos por la adquisición de tablets en la Asamblea Legislativa
La reciente compra de tablets para los asambleístas ha generado un fuerte debate en Bolivia, especialmente en un contexto donde los salarios de los legisladores oscilan entre Bs 23.000 y donde se observa una falta de aprobación de leyes. La ciudadanía expresa su descontento, pidiendo una reducción de sueldos y cuestionando el derroche en tecnología que, según muchos, se utiliza poco y nada para el trabajo legislativo.
El ex-diputado Amílcar Barral, en una declaración en el programa Al Día, criticó la situación, señalando que 'por lo menos después de tiempo vamos a tener algo inteligente ahí adentro', refiriéndose a los dispositivos entregados. Barral destacó que cada inicio de gestión los asambleístas reciben equipos de alta gama, como celulares y laptops, que a menudo no se utilizan adecuadamente en sus funciones.
Según denunciantes, muchos de estos dispositivos terminan siendo utilizados por familiares de los asambleístas, son vendidos o simplemente se emplean para acceder a redes sociales y plataformas como TikTok. Mientras tanto, la presentación de proyectos de ley continúa realizándose en formatos tradicionales, con documentos impresos que rara vez reciben la atención necesaria por parte de los legisladores.
La controversia en torno a este nuevo gasto también plantea interrogantes sobre la efectividad del trabajo parlamentario en el país. La percepción general es que se están malgastando recursos públicos en tecnología que no contribuye a un mejor desempeño legislativo, cuando la población espera acciones concretas y resultados visibles en la gestión de leyes.